Y pasó la presentación en Espacio Telefónica, organizada por UBA y Telefónica. Con Alejandro Piscitelli de viaje, y la economista Heloísa Primavera en su lugar, más Juan Carlos Volnovich y yo según lo convenido, se hizo la presentación sobre juegos en ese lugar.

Empezamos con un recorrido por la muestra de arte moderno Negatec (por cierto, muy interesante y curiosa), y luego pasamos a la conferencia en sí. Nos presentó Heloísa, y enseguida Juan Carlos y yo dimos nuestras respectivas presentaciones (de media hora cada una aprox.), a lo que siguió una interesante conversación entre todos los presentes sobre los juegos como lenguaje, su impacto en la sociedad, el futuro de los juegos y demás.

Juan Carlos presentó a los juegos desde una visión muy personal, que surge en base a su experiencia profesional como psicoanalista de niños que busca entender y usar los nuevos medios (computadoras, videojuegos, etc.) en el tratamiento de sus pacientes. Como siempre, muy interesante, tanto por lo novedoso de su visión sobre el tema, como por la forma en que Juan Carlos dice lo que dice: sin diapositivas ni nada, solo él contra el mundo, en base a anécdotas y pensamientos va construyendo un discurso que siempre resulta interesante, ameno y atractivo.

Heloísa, desde su rol de presentadora y moderadora tuvo al principio poco espacio para exponer su visión, pero enseguida en el diálogo que siguió expuso interesantes ideas pensando los juegos más en conexión con lo social y lo económico, planteando algunas preguntas inquietantes sobre el tema, y respondiendo muchas cuestiones que iban quedando sobre la mesa. En particular, siempre queda esta pregunta de Heloísa: ¿por qué casi siempre los juegos terminan vinculados con la competencia, dónde quedaron los juegos de cooperación?

En mi presentación, en tanto, busqué presentar los inconvenientes de la comunicación a través de los juegos. Para ello, empecé conectando los mismos con otros medios que de algún modo resultan similares: los hipertextos (particularmente, los libros-juego Elige tu propia aventura), y otro ejemplo menos obvio pero interesante, los laberintos.

Pero como mi objetivo desde el vamos era no dar una presentación teórica, sino por el contrario hacer evidente lo conceptual a partir de lo puramente concreto, quise dejar de hablar de juegos para hacer un juego con la misma audiencia. Fue una experiencia breve y nerviosa, pero compartimos entre todos la experiencia democrático-interactiva “Un día en la vida de Mario”, que enseguida nos sirvió para pensar mejor en el proceso de jugar, ver la diferencia entre las sesiones de juego y los juegos en sí, y entender la diferencia brutal de complejidad entre la narrativa tradicional y los formatos interactivos.

A partir de ahí pude explicar otras cuestiones, y en particular resolver (aunque superficialmente) la cuestión de cómo es que entonces los desarrolladores logran construir estos mundos, si son tan complejos. Desde ahí, pude atacar entonces la cuestión de qué es lo que un juego puede comunicar, teniendo en cuenta cómo es que estos se hacen. Todo con muchos ejemplos e imágenes ilustrativas (y en realidad, mucho más contenido del que hoy tengo tiempo de volcar en el blog).

Muy resumido, eso fue lo que hicimos en la presentación en UBA + Espacio Telefónica. En cuanto a mi experiencia personal, quedé absolutamente satisfecho y contento: como siempre, las personas a cargo de la cátedra hicieron un trabajo excelente que hizo que todo funcionara perfecto, tuve muy interesantes intercambios con Heloísa y Juan Carlos, y conté con la siempre sensacional presencia de Lu de incógnito entre el público, que me hacía feroces señas de “vas demasiado rápido” cuando me zarpaba y empezaba a hablar a toda velocidad.