Estuve un poco ausente en el blog ultimamente, y tengo unas cuantas novedades interesantes para contar, que iré mencionando, supongo, en sucesivos posts en el orden correspondiente.

La primera: finalmente (y hace ya unas cuantas semanas), en viaje relámpago fui a Venezuela y volví, invitado por el que según me comentaban es el evento más importante de la zona centrooccidental del país, en cuanto a lo desarrollo de software se refiere: Infociencias, en su edición 20ava.

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El evento me dejó verdaderamente muy impresionado en cuanto a la capacidad de producción que tienen por allá… las presentaciones eran un lujo, los invitados eran personas con conocimientos muy admirables y con trayectorias muy importantes, y la preparación de todo el evento en general era muy impresionante.

Mi presentación fue sobre desarrollo de videojuegos, tema sobre el cual di una conferencia que tuve el agrado que fuera realmente muy bien recibida. Pero mi experiencia en el evento superó en mucho el dar una presentación y ya está: aprendí mucho de los otros ponentes, tanto de sus presentaciones como de las conversaciones que tuve con ellos, y realmente volví enriquecido en muchos sentidos de allá.

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Además, todo el viaje fue realmente muy interesante y divertido. Como soy, para ser muy franco, bastante infantil para estas cosas, disfruté con todas mis energías cosas como los varios viajes en avión entre escala y escala, viendo por la ventanilla las nubes que tienen formas similares a croquetas en 3d y que se desplazan como si efectivamente lo fueran. Así también aprecié detalles divertidos como la aparición de mariachis en el cierre del evento, pero sobre todo disfruté muchísimo de conocer una cultura que, aunque tiene sus similitudes, es en muchos aspectos sutiles muy diferente de la nuestra… en sentidos sutiles sí, pero que finalmente suman para hacer una experiencia de vida completamente distinta.

Conocer venezuela, sus habitantes los venezolanos, y también compartir durante el viaje conversaciones con viajantes de otras nacionalidades (incluyendo un japonés que se estaba dedicando a dar la vuelta al mundo o algo así), me resultó realmente una experiencia muy grata, pero además muy enriquecedora: realmente creo que volví con algo más, y creo que tanto las diferencias como las similitudes me sirven para ver mejor tanto lo malo como lo bueno de nosotros mismos.

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A la vuelta traje un instrumento de Barquisimeto para mi muy hermosísima (y amadísima) Lucila, que aunque es relativamente pequeño, ya que es como una guitarra pero de la mitad del tamaño, me trajo varias complicaciones en el aeropuerto… finalmente tuve la suerte que me ayudara otro ponente, Pedro, en el aeropuerto, ya que sino hubiese perdido el primer avión de regreso por inconvenientes varios.

No voy a extenderme más en este post ya que podría estar contando mucho tiempo cosas interesantes sobre este viaje, pero no sé si aportarían mucho a este medio, o si son de interés para los que leen esto. Pero sí voy a repetir que volví de este viaje con algo más: con buenos recuerdos, y también sintiendo que me resultó una experiencia enriquecedora, no sólo a nivel profesional sino también a nivel humano; y por eso le quedo muy agradecido tanto a los organizadores del evento, como a los ponentes y también por supuesto a los demás asistentes.