Ciencia


Finalmente avanza la IA en el Go, el milenario juego chino. Aunque la variante principal (y más complejo) de este juego sucede en tableros de 19×19, es posible jugar al juego en otras variantes, entre ellas una de dificultad intermedia de 9×9. Y es en esta última variante en la que acaba de suceder que un Maestro de Go perdió en una partida contra un programa de Inteligencia Artificial.

Esto es una noticia porque hasta no hace mucho, aún los mejores sistemas de IA no podían ganarle a jugadores con poca experiencia en el juego, ni hablar de ganarle a los mejores jugadores del mundo en este juego. En cambio, para otros juegos como el Ajedrez, ya desde hace muchos años las computadoras pueden ganarle las partidas aún a los campeones. En el Go esto no era todavía así porque el juego presenta una variedad de jugadas (y posiblemente una complejidad estratégica) muy superior a la del Ajedrez, y por tanto representa un desafío mucho mayor para las computadoras que éste.

Más detalles sobre la noticia aquí.

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Si queda alguien interesado en robótica que todavía no haya visto este video, está a tiempo. No puedo recomendarlo lo suficiente: es lo que más me impresionó de todo lo que ví sobre robots en mucho tiempo, sin ninguna duda. Un robot cuadrúpedo que se desplaza de forma totalmente natural, pero que además es capaz de evitar caídas en todo tipo de circunstancias que dejarían a cualquier otro robot patas para arriba. Muy impresionante.

Pueden verlo en el sitio de la empresa desarrolladora, Boston Dynamics, aquí.

Hoy, un par de links interesantes relacionados con la relatividad especial de Albert Einstein.

bdoppler.gifEl primero muestra imágenes y videos renderizados por raytracing, en las que se aplican de forma visible las deformaciones de diversos tipos que se producirían en objetos con desplazamientos relativos a velocidades muy cercanas a la de la luz. Éste link es muy interesante por varias razones, entre ellas que muestra no sólo las deformaciones típicas producidas en la forma y tamaño de los objetos, sino también efectos diversos relacionados por ejemplo con el color.

Todo esto se encuentra en C-ship: Relativistic ray traced images… como curiosidad extra, vale la pena aclarar que el autor de ese sitio es John Walker, uno de los fundadores de AutoDesk, la gigantesca empresa desarrolladora de AutoCad, y ahora también de Maya, y 3d Studio Max, entre otros.

classic1.pngEl segundo link, muy relacionado, muestra algo similar aunque mucho más modesto, pero en formato videojuego y con gráficos vectoriales sencillos, en un Asteroids relativista. El sitio en cuestión es Reference Games, y permite jugar (directo desde la web) al Asteroids en un mundo donde la velocidad de la luz es muy muy baja (y por tanto los efectos de la relatividad especial se vuelven más apreciables), además que permite cambiar en tiempo real el sistema de referencia para entender mejor la forma en que funciona la teoría.

Hace bastante tiempo dí una charla en la UAI sobre Videojuegos y Matemática en la que, llegado un punto, contaba cómo los juegos podían facilitar la comprensión de teorías y sistemas de gran dificultad, como por ejemplo el mundo relativista, cuántico, etc. En ese momento me hubiese gustado mucho poder mostrar este juego como ejemplo, ya que seguramente ayude, a través de la simulación y de una forma muy sencilla, a entender más fácilmente la teoría de la relatividad a quien quiera meterse en esos terrenos.

Estos días, con la presentación de una demo del software que estoy desarrollando estos días, me ausenté un poco del blog. Ahora, aunque sigo bastante ocupado, vuelvo con la intención de mantener cierta regularidad, aunque sea a fuerza de posts breves y sencillos (que era un poco la idea nueva para el blog).algo-resour1.png

Hoy quiero recomendar sencillamente un link muy interesante que encontré hace poco, aunque ya no recuerdo dónde: un sitio web con interesantísimos papers de Pixar, que no sólo muestran un poco de la cocina de las películas de esta empresa, sino que también dan una idea de la capacidad de R&D de la misma, con una importante producción de papers sobre temas de matemática y programación gráfica.

(Además, por cierto, me parece que hay que destacar que la empresa exponga sus trabajos al mundo, sin quedarse en el secretismo y en documentos privados.)

Pueden encontrar los papers de Pixar aquí: http://graphics.pixar.com/

El viernes tuve oportunidad de escuchar unas muy interesantes conferencias de física dadas por personas muy relevantes del mundo de la física internacional.

Se cumplían hace unos días los diez años de la llamada conjetura de Maldacena, que hizo tan famoso al físico argentino, y por esta razón organizaron un evento a puertas cerradas de varios días donde participaron físicos de cuerdas de todo el mundo; para el día final, decidieron abrir las puertas con cuatro charlas de divulgación sobre temas relacionados en el aula magna de la UBA, en un evento llamado “Imágenes del universo” (Jornadas de Divulgación Científica), organizado por Strings@ar.

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Una de mis páginas de notas, incluyendo dibujo del aula magna hecho durante la espera del inicio del evento…

El evento fue claramente muy exitoso… el aula magna de la UBA estaba completamente llena de un público muy heterogéneo (expertos de la materia, completos neófitos, estudiantes, etc) a pesar del agobiante calor, y las charlas, creo, lograron ser interesantes para los diversos públicos.

El programa era impresionante: empezaba hablando un señor de nombre Jorge Zanelli, sobre agujeros negros, y por supuesto este señor podía hablar de agujeros negros ya que por su trabajo hasta tiene su nombre en un tipo de agujeros negros: los Bañados-Teitelboim-Zanelli black holes.

Seguía Diego Harari, cuyo trabajo de hace unas semanas nomás fue tapa en la revista Science y que actualmente trabaja en el proyecto Pierre Auger que busca descubrir el origen de los rayos cósmicos de alta energía.

Después venía el señor Albert DeRoeck, uno de los investigadores del CERN, que está trabajando actualmente en la preparación del acelerador de partículas más grande del mundo, y que de eso venía a hablar.

Seguía un breve video del premio Nobel 2004 David Gross, saludando a Maldacena por el aniversario, y finalmente, tras una breve introducción sobre la organización Strings@ar y sobre el mismo Maldacena, hablaba este ilustre señor, que es actualmente uno de los físicos más importantes del mundo y que estos días trabaja en las mismas oficinas que ocuparon tipos del calibre de Albert Einstein, Kurt Gödel, John von Neumann, y un largo etcétera.

El evento fue interesantísimo, realmente interesantísimo. Estaba en un sano punto de equilibrio entre orientarse para los neófitos de la materia, y ser igualmente interesante para quienes tenían buenos conocimientos de física en general. En general, de todos modos, estaba mucho más inclinado a ser introductorio o de divulgación que a ser incomprensible.

Fueron en orden creciente de dificultad, más o menos… la de Zanelli empezó desde la mecánica pre-clásica con Galileo y amigos, pasando rápidamente a Newton, y de ahí rápidamente a Einstein en sus dos versiones: relatividad especial y general, y de ahí brevemente al mundo cuántico. Todo el viaje yendo en dirección a mostrar el funcionamiento de los agujeros negros, y sólo introduciendo nuevos conceptos cuando resultaban útiles para entender mejor a los agujeros negros. Zanelli es un excelente orador, muy ordenado y claro para explicar. Es una pena que pareciera que todos estaban esperando que hable Maldacena porque su conferencia fue brillante, reduciendo temas muy complejos a explicaciones muy sencillas.

La siguiente conferencia, sobre los rayos cósmicos y el proyecto del Observatorio Auger, tuvo entre manos un tema también muy interesante, y con conclusiones fresquitas. Diego Harari explicó también muy claramente el complejo mundo de los rayos cósmicos, las dificultades de su investigación y los crecientes avances en el conocimiento de los mismos, presentó el proyecto del observatorio (el cual está dirigido por un premio Nobel francés), el cual utiliza una vasta extensión de tierra cubierta de complejos detectores para observar la llegada de lluvias de partículas llamadas secundarias, porque acompañan la llegada de los llamados rayos cósmicos. Para más información recomiendo visitar el sitio del proyecto.

La siguiente conferencia la dio Albert DeRoeck, recién venido del CERN en Ginebra, Suiza, y fue, como todas las otras, realmente muy interesante. DeRoeck fue un poco más allá que los anteriores expositores, introduciendo el modelo estándar, el concepto de quark, etc, para poder explicar mejor los objetivos del acelerador que están construyendo en el CERN, el llamado LHC: Large Hadron Collider. LHC es una estructura circular de 27 kilómetros de circunferencia, en la cual se hacen “orbitar” partículas (aparentemente protones) a muy altas velocidades para luego hacerlos colisionar entre sí y de esa colisión a muy alta velocidad y energía, realizar mediciones sobre lo que sucede bajo estas condiciones excepcionales, que permitiría probar todo tipo de teorías científicas: la existencia de la partícula Higgs, ciertas cuestiones de supersimetría, la existencia de dimensiones espaciales extra, la existencia de la antimateria, y el comportamiento del plasma primordial, es decir de la física en el inicio del universo.

Finalmente, después de todas estas conferencias que eran muy interesantes en sí, y que además venían calentando el ambiente para la última conferencia, llegó la conferencia sobre el Espacio-Tiempo, de Juan Maldacena.

Empezó desde relatividad, lo cual hacía parecer que la cosa iba a ser violenta. De allí pasó al mundo cuántico, y entonces explicó lo que es la unificación y presentó un intento previo al de las cuerdas (uno de Kaluza y Klein, de los 1920s, que requería 5 dimensiones en vez de las 4 dimensiones del mundo que suponemos normalmente – contando el tiempo), que sin embargo no funcionó.

De allí en adelante, la presentación se refirió al mundo de las cuerdas. Sin embargo, para entonces ya quedaba muy poco tiempo y quedaba claro que el objetivo principal de la charla no eran las cuerdas, posiblemente por lo terriblemente complejo del tema, sino más bien el espacio tiempo en sí mismo. Con lo cual las cuerdas fueron casi un plus.

Maldacena dio un panorama muy general sobre cuerdas, explicó algunas cuestiones muy interesantes en general sobre el tema, y finalmente presentó un poco la parte de su trabajo también. El final de la charla (la presentación de su trabajo y el de Witten) fue a la vez completamente simplificador e incomprensible… o quizás no del todo incomprensible mientras uno no tratara de darle mucho sentido. Pero no lo culpo, ya que es claro que lo que tenía entre manos para explicar era uno de los temas más complejos de la física actual.

Terminó la conferencia con preguntas y respuestas para DeRoeck y Maldacena, casi todas las cuales fueron directamente para nuestro compatriota. Y ésta fue posiblemente la parte más interesante de toda su charla, ya que en el ping-pong de preguntas a veces tiraba algunas ideas muy sorprendentes e interesantes que de otro modo no se hubiesen llegado a conocer en la presentación. Una curiosidad sobre el ping-pong, que me llamó mucho la atención: en general las preguntas “interesantes” sobre cuerdas (o mejor dicho: las que obviamente estaban dichas por alguien que tenía una noción general de física) tenían respuestas poco sorprendentes e interesantes… en cambio, eran las preguntas hechas por personas que se notaba no tenían muchos conocimientos de ciencia en general las que resultaban en respuestas más sorprendentes, curiosas o interesantes. Y vaya uno a saber si preguntas similares no son las que conducen a tipos originales a esos descubrimientos radicales que sorprenden a todos…

Finalmente terminó el evento, y debo decir que me fui muy satisfecho. Por un lado, muy contento porque aprendí muchas cosas, por otro lado muy sorprendido por el poder de convocatoria de la divulgación de ciencia en UBA. Por otro lado, con la sensación egoísta que con estas tremendas figuras aquí quizás se podría haber subido un poquito más el nivel de las charlas para aprender mucho más sobre los distintos temas… pero claro, ¿dónde se pone el límite? Si lo suben un poco, seguro alguien que sabe más que yo va a estar disconforme con el nivel y va a pedir que lo suban más, ¿y dónde está el límite? Si seguimos por ese camino volvemos al evento sobre cuerdas cerrado porque al 99.99% de la gente nos resulta incomprensible… entonces creo que el punto de equilibrio que encontraron para las diferentes charlas estuvo bien elegido, quizás apenas un punto por debajo de lo que yo hubiese elegido como nivel para las charlas, para que siga resultando adecuado para el 90 y tanto % de la audiencia, y que a su vez aproveche un poco más el potencial de los oradores.

Un artículo muy interesante, la transcripción de una conferencia de Richard Hamming, respondiendo a la pregunta: “Why do so few scientists make significant contributions and so many are forgotten in the long run?“. Muy interesante, e inspirador.

What Bode was saying was this: “Knowledge and productivity are like compound interest.” Given two people of approximately the same ability and one person who works ten percent more than the other, the latter will more than twice outproduce the former. The more you know, the more you learn; the more you learn, the more you can do; the more you can do, the more the opportunity – it is very much like compound interest. I don’t want to give you a rate, but it is a very high rate. Given two people with exactly the same ability, the one person who manages day in and day out to get in one more hour of thinking will be tremendously more productive over a lifetime. I took Bode’s remark to heart; I spent a good deal more of my time for some years trying to work a bit harder and I found, in fact, I could get more work done. I don’t like to say it in front of my wife, but I did sort of neglect her sometimes; I needed to study. You have to neglect things if you intend to get what you want done. There’s no question about this.

En realidad, podría haber tomado muchísimas citas diferentes del artículo, todas ellas muy valiosas, algunas seguramente más valiosas o atractivas que la que presento. Pero creo que hay más valor en el artículo en sí que en cualquier cita que pueda tomar; así que les dejo el link: http://www.cs.virginia.edu/~robins/YouAndYourResearch.html

Una de las primeras cosas que aprendí con Lu fue a interpretar algunas de las formas que se encuentran en el cielo (aunque fui mal alumno y aprendí muy pocas). En particular siempre atrapa mi mirada Orión, un grupo de estrellas que puede interpretarse como una persona, cuyo cinturón forman las tres marías.

Aprendí también a prestar atención al cielo, ya que aún con el ojo desnudo se pueden ver unas cuantas cosas interesantes. Por empezar, cada tanto se puede ver el paso sigiloso de un satélite (que se ve como una estrella fugaz, pero con una trayectoria clara e invariable). Con un poco más de suerte, se puede ver un asteroide, un meteorito o algo por el estilo, de los cuales uno sólo vi en mi vida, y espero tener oportunidad de ver muchos más.

También, si se presta atención, se puede distinguir alguno de los planetas. Es bien sabido que muchas veces se los puede reconocer porque, al contrario de las estrellas, no titilan. Menos sabido (aunque fácilmente deducible) es que si se espera un tiempo razonable, se tiene que encontrar un desplazamiento de los planetas con respecto al fondo de estrellas (aunque no es muy práctico seguir un puntito blanco en un fondo de estrellas, sí resulta interesante notar que ese movimiento sucede). Y hablando de movimientos, por supuesto que si se esperan tiempos suficientes, se llegan a ver los desplazamientos de la luna y del sol (que son muy evidentes), pero también la rotación en círculo de todo el conjunto de las estrellas, en realidad causada por la rotación de nuestro planeta alrededor de su eje.

Aunque hay muchas cosas más que se pueden mirar, creo que alcanza para ilustrar el punto: que en las noches de cielo claro el cielo puede ser interesante y divertido; y que se puede dedicar el tiempo a muchas cosas más divertidas que a contar las estrellas, sin tener que volver la vista al suelo.

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